En la mayoría de las consultas que
realizo, me encuentro con cierto temor.
Algunas personas creen que les voy a
recomendar derribar una pared, cambiar
el baño de lugar o incluso mover la puerta de entrada de su apartamento. En realidad el mejor
Feng Shui que podemos hacer en nuestras casas es bajar la cabeza ante
ellas con mucha humildad y buscar en nuestro corazón el mayor agradecimiento.
Nuestros hogares nos protegen de las
inclemencias del tiempo, nos cuidan del ataque de los intrusos, nos
ofrecen un lugar para preparar alimentos, dar de comer a los hijos y nos
permiten tener un lecho donde abrazamos a nuestra pareja y hacemos el amor.
El
mejor Feng Shui es sentirnos un canal de energía entre el cielo y la
tierra. Entonces nuestra casa es ese vinculo con la tierra.
Todos los seres humanos necesitamos
sentir que pertenecemos a algo, nos hace falta
una conexión con nuestra tierra.
Todos nosotros, que casi siempre somos hijos de inmigrantes,
siempre estamos buscando nuestras
raíces. En consecuencia, muchos vuelven al
sitio de origen de sus padres o
emigran a otro país, impulsados también
por la creencia de hacer más felices a sus antepasados.
Esto lo habrán notado ustedes en las
largas filas frente a las embajadas de España o de Italia en cualquier nación
de Latinoamérica. Por ejemplo, en Venezuela vemos a sus 70 y tantos años a
nuestras abuelitas, hijas de españoles nacidas aquí, hablar con emoción de
rescatar su nacionalidad europea ¿?
Escribo los signos de interrogación al
final del párrafo anterior, porque esa necesidad no nos deja ser felices en
ningún continente. A lo largo de mis años como consultora de Feng Shui he
conocido muchas familias que emigraron y ya regresaron a su país de origen más
felices que antes. ¿Por qué ? Sencillamente, se dieron cuenta que su tierra es
donde nacieron y donde está su espíritu.
Ahora que ya lo saben, les toca hacer algo con esa información.
Busquemos esa casa del alma, que será
nuestro refugio y templo pero en el
mismo espacio que ya tenemos. Vamos
reconocer ese lugar como sagrado e incorporemos elementos de la
naturaleza, para no olvidar que su espíritu es el invitado principal en nuestro
hogar.
Encontrar lo natural
Como arquitecto les puedo decir que con
la intención de solucionar el problema habitacional la arquitectura moderna se
ha desconectado con la tierra. En consecuencia, se han creado enormes bloques o
superbloques que desconectan al ser con su entorno y le provocan a sus
habitantes estados de ansiedad o depresión
Sin embargo, instintivamente llevamos la
naturaleza a casa, colocamos plantas, traemos mascotas o fuentes y hasta buscamos una piedra que nos
recuerde cuando viviamos apegados a la tierra,
Así de hermoso es el Feng Shui.
Sin haberlo estudiado, solo conectándonos al amor, incorporamos todos
los elementos de la naturaleza
De esta manera, tranquilizo a quienes les
voy a realizar una consulta. Sólo el hecho de querer lo mejor para nuestro hogar e impulsar esa decisión, ya es
el mejor Feng Shui.
Lo demás es dar un poco de orden, arreglar detalles importantes y recordarle a las personas que tienen la mejor casa del mundo, sólo porque viven allí.